Apenas cuando han transcurrido unas pocas semanas desde que se inició este aún flamante 2020, creo que somos muchos –seguramente muchos millones–, los que empezamos a conocer las diferencias entre lo que significan sorpresa, incredulidad y estupefacción. Y me refiero a las circunstancias que están “adornando” el día a día de nuestra querida España, con el problema de que puedan también convertirse en

realidad de futuro, el mismo en el que deseo lo mejor para todos “los que se lo merezcan”, por supuesto.

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Han sido unas jornadas en las que, ya ciñéndome concretamente a lo que atañe a nuestro ambiente, hemos asistido con alegría a la entrega en una gran fiesta en los EE.UU. del prestigioso Premio Weatherby (algo como el Nobel de la Caza), a nuestro compatriota José Madrazo, un reconocimiento que premia toda una vida demostrando su buen hacer respecto a la Naturaleza y su ética irreprochable. Enhorabuena por

tanto, y de nuevo, a este veterano y ejemplar cazador.

 

Y si ese importante reconocimiento internacional no ha tenido prácticamente ninguna presencia en ningún otro medio que los especializados, como no se podía esperar otra cosa, resulta que la noticia que sí se difundió notablemente recogía cómo “cientos de ciudadanos” (que en realidad fueron miles), se manifestaban en la sede del Congreso

del Estado de Virginia (en los EE.UU.), para protestar por las medidas propuestas por el gobierno demócrata que manda en él, “haciéndolo además legal y fuertemente armados”, por supuesto escandalizándose los medios por esa actitud, mostrando imágenes de gentes de todo tipo y toda edad provistos de armas largas y cortas muy diferentes.

 

Sin embargo, aparte de minimizar tremendamente el número de manifestantes, lo que se cuidaron muy mucho de comentar en la información fue que los propios policías de Virginia, y de otros estados, participaron activamente y con pancartas en esa manifestación, haciéndolo por supuesto uniformados, armados y a favor de los intereses de los ciudadanos que defendían sus derechos. Pero claro, hay que comprender que si hubieran dado a conocer esas imágenes se les “desmonta” la manipulación que pretendían y que sin duda consiguieron para mucha gente. Y sólo por reafirmar la situación, hay que reseñar que esa masiva manifestación, compuesta por miles de personas armadas, se disolvió sin que se produjera el menor problema ni altercado, sin que se produjeran daños en el mobiliario urbano ni en los vehículos o comercios en aquella zona, nada en suma que los “voceros de la libertad” (de la suya digo, esta vez de nuevo), pudieran emplear para agredirnos con su proceder edificante y ejemplar, como tanto les gustaría poder demostrarse.

 

Y donde sí hay una situación agresiva es en muchas localidades españolas (empezando por la propia capital y numerosas en sus alrededores), donde los jabalíes ya se han convertido en mucho más que una molestia, causando accidentes de tráfico  verdaderamente graves –y ya se cuenta algún conductor muerto–, sin que realmente se ataje la situación como debiera, es decir, eliminando una parte de la excesiva población porcina. Se han ensayado diversas fórmulas para reducir hasta su capacidad de expansión, pero es una especie más que prolífica, que inicia su reproducción a edad muy temprana, que come de todo y se adapta a cualquier hábitat y que, por si fuera poco, ha perdido el miedo a los humanos. Y me temo que es sólo cuestión de tiempo que los ataques a las personas se conviertan en algo habitual, y peligrosísimo por más señas.

Luis Pérez de León 

Director