Armas Blancas Militares Españolas (II)

Continuamos en este presente artículo el repaso a los distintos modelos que han formado parte de la dotación de las tropas del Ejército Español, comenzando en esta ocasión con los destinados al armamento tipo Mauser que se declaró reglamentario en las postrimerías del Siglo XIX. 

  Texto y fotos: Luis Pérez de León

El hecho de haber localizado un rarísimo ejemplar, que sin duda podemos considerar como antecedente de la bayoneta que después se denominaría como Modelo 1941, y la intención de mostrarlo cuanto antes a los coleccionistas y aficionados que siguen estas páginas, motivó que no iniciáramos esta serie de reportajes con un orden cronológico en cuanto a la aparición de las distintas armas, aunque creo que esa “aparición” ha sido muy bien recibida en este ambiente, y aprovecho para decir que aún no hemos tenido noticia acerca de ningún otro ejemplar como el mostrado en el número anterior.

Confirmo que a lo largo de varios artículos iremos mostrando y comentando esos diferentes tipos de espadas, sables, machetes, bayonetas… siendo con éstas con las que vamos a continuar en la presente ocasión. Buena parte de las que hemos reproducido vuelven a pertenecer a los fondos de Cantábrico Militaria, al margen de que también aparece alguna desde “los restos” de mi propia colección (que no en vano llegué a reunir más de 400 diferentes de multitud de épocas y países), a la vez que ya puedo anunciarles que en breve podremos acceder a otra fenomenal colección privada –sin duda la mejor de la que tenemos noticia en su género–, y desde la que también les podremos mostrar muchas cosas interesantes. Tiempo al tiempo. 

 Bayoneta: arma y concepto 

Pero antes de comenzar a referirnos concretamente a modelos y datos de las armas españolas, creo interesante que al menos esbocemos el origen y la evolución de la bayoneta, sabiendo que hay notas que hacen referencia a ella en el último cuarto del Siglo XVII. Nos dice el moderno diccionario Wikipedia que esta palabra se deriva del idioma francés (baïonnette), y que se refiere a la ciudad de Bayona. Nos dice también que es un “Arma blanca que usan los soldados de infantería, complementaria del fusil, a cuyo cañón se adapta exteriormente junto a la boca. Modernamente ha sido reemplazada por el cuchillo bayoneta. Y remata que: La bayoneta es un arma blanca muy afilada, que se acopla o cala al extremo del cañón del fusil o del rifle para combatir cuerpo a cuerpo”. Sin duda que la definición es amplia, y nos deja saber qué es y de dónde proviene la palabra bayo-neta, aunque me pregunto por qué la limita a los soldados de Infantería. También me choca un tanto que exprese que se trata de un arma muy afilada, cuando en casi todos los ejércitos está prohibido afilarlas hasta encontrarse en situación “de guerra” –por su propia durabilidad y por menor riesgo entre la tropa–, amén de que por el relativo escaso templado de sus hojas (para permitir mayor elasticidad pese al evidente detrimento de la dureza), no son precisamente las armas blancas que conservan un filo cortante por mucho tiempo. Pero es lógico pensar el tremendo efecto de palanca que puede producirse sobre la hoja de una bayoneta calada en un fusil, siendo siempre más deseable que pueda torcerse en determinada medida (y hasta volver a su ángulo previo después), en lugar de literalmente quebrarse por una estructura más templada. Está claro también que las primeras bayonetas fue-ron simples navajas y cuchillos atadas de la mejor forma posible a los cañones de las armas de fuego, de manera que pudieran usarse a modo de lanza corta o chuzo una vez consumido el disparo y habida cuenta del lento proceso que requería volver a hacer fuego. 

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